Alud de nieve polvo, fresca o reciente

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Los aludes son uno de los mayores peligros a los que nos enfrentamos en nuestras salidas invernales a la montaña. En este artículo profundizaremos en uno de los tres tipos de aludes que existen: los aludes de nieve polvo, fresca o reciente. 

Como su propio nombre indica, se producen durante nevadas intensas o en las horas siguientes, e involucran nieve fresca, todavía no transformada. Tienen un arranque puntual y pueden subclasificarse en aludes de nieve reciente con nieve seca o polvo (cuando la nieve cae con temperaturas netamente inferiores a cero grados centígrados: -5ºC) o con nieve húmeda (cuando la nieve cae con temperaturas próximas a los 0ºC). Por ello, se producen principalmente durante las épocas más frías del invierno y debido a la velocidad que alcanzan pueden llegar a ser muy destructivos.

Especialmente peligrosos son los aludes de nieve seca o povo, ya que esta nieve, muy ligera, se mezcla con el aire formando un aerosol o una gran nube de polvo de nieve que desciende la una velocidad entre 100 y 300 km/h.

Alud de nieve polvo

Si se producen en grandes laderas pueden llegar a desplazar toneladas de nieve y ser espectaluares y temibles. Sin embargo, el peligro no lo entraña el ser aplastado por el alud, pues la nieve es relativamente ligera, sino la onda expansiva de aire que le precede, los objetos que arrastra (árboles, casas, etc.) y la posibilidad de asfixia al entrar nieve en los pulmones.

Dado que este tipo de alud se produce durante (o poco después) de intesas nevadas, el factor desencadenante es la falta de cohesión de la capa superficial de nieve con la capa de nieve previa, ya sea por la sobrecarga que genera el peso de la intensa nevada sobre el manto nivoso, o por un aumento brusco de temperaturas tras la misma.

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