Cómo elegir la mochila o bolsa de hidratación

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Uno de los elementos que nunca debemos olvidar en nuestras escapadas a la montaña es el agua. Aunque basta con llevar un bidón, o una simple botella, hoy día existen otros sistemas más sofisticados como las bolsas o mochilas de hidratación (también conocidas como camelbag y que no debemos confundir con la marca registrada CamelBak®), que presentan principalmente dos ventajas:

  • Comodidad, al poder ingerir fácilmente líquido sin necesidad de aminorar la marcha o incluso detenerte para sacar el bidón de la mochila.
  • Mejor eficiencia y desempeño (menor cansancio) debido a que hidratarse resulta mucho más cómodo, por lo que se tiende a beber más.

Como inconveniente decir que no sabremos en cada momento cuánta agua nos queda, al estar la bolsa dentro de la mochila.

Si nos decidimos por llevar en nuestras mochilas este sistema de hidratación en lugar de acarrear bidones, o para también como complemento a los bidones, podemos escoger entre dos opciones distintas:

 

Bolsas de hidratación

Se trata simplemente de un bolsa de agua, normalmente de plástico flexible, entre 1 y 3 litros de capacidad que puede ser instalado en casi cualquier mochila, y de la cual beberemos el líquido que contenga simplemente aspirando por la boquilla de la maguera tras haber realizado presión con los labios en la misma para abrir el paso.

Gracias a que pueden ser instaladas en diferentes tipos de mochila, las bolsas de hidratación están más indicadas para senderistas, montañistas, alpinistas o escaladores.

Bolsa de hidratación de 2 litros (imagen tomada de camelbak.com)

 

Aspectos a tener en cuenta para elegir la bolsa de hidratación

Sistema de sujeción. Suele ser algún enganche que posea la parte superior de la bolsa, y que permita colgarse en el interior de la mochila. Para ello, sería conveniente que la mochila donde vayamos a usarla cuente con un compartimento específico donde poder insertarla (ubicado en la espalda de la misma) para protegerla de posibles golpes o arañazos con el material que llevemos en la mochila, así como una pequeña abertura en la parte superior por la cual sacar la manguera.

Volumen de líquido. Quizás las bolsas de 2 litros son las más usadas por su balance entre peso y espacio, al tiempo que brindan la suficiente cantidad de agua u otro líquido para la mayoría de actividades. Otras capacidades suelen ser de 1 litro, 1'5 litros o incluso 3 litros para los más exigentes.

Tamaño de la boca del contenedor. Es importante que el tamaño del tapón de la bolsa sea lo suficientemente grande como para poder rellenarla sin complicaciones (véase la imagen de arriba). Además, un mayor tamaño nos permite conseguir una mejor limpieza del interior e incluso introducir hielo picado para los días más calurosos (ojo con introducir cubitos de hielo: las aristas afiladas pueden rajar la bolsa).

Manguera o tubo. La mayoría de mangueras están fabricadas con poliuretano, un material muy duradero que permite que el agua fluya con facilidad. El problema de este material es que muchas veces da sabor de plástico al agua, por lo que conviene escoger una buena marca que nos garantice el uso de mejores materiales para evitar este tipo de problemas. 

Aislante para manguera. Se trata de una funda, normalmente de neopreno, que se superpone a la manguera para evitar que el líquido se caliente en la misma debido a los rayos del sol o que se congele debido al frío.

Aislante para manguera (imagen tomada de camelbak.com)

Boquilla. La mayoría de boquillas están fabricadas con silicón, un material suave y elástico. También existen boquillas con llaves de paso que impiden que se derrame el agua mientras la transportas.

Boquilla con llave paso (imagen tomada de camelbak.com)

 

Mochilas de hidratación

Se trata de una pequeña mochila diseñada alrededor de una bolsa de hidratación, cuya ventaja radica en que la bolsa encaja perfectamente en la mochila, mejorando la ergonomía del porteo. La bolsa de hidratación que contiene en su interior puede extrarse de la mochila para rellenarla y limpiarla debidamente.

Este tipo de mochilas está especialmente indicado para corredores, ciclistas o esquiadores por sus pequeñas dimensiones; de esta manera se ajustan mejor al cuerpo y consiguen una mejor estabilidad del contenedor durante la actividad. Por ello, las mochilas de hidratación suelen ser pequeñas y es raro que contengan bolsas de hidratación superiores a 1 litro. Igualmente, es raro que las mochilas superen los 15-20 litros de capacidad (ojo, las mochilas, no las bolsas de agua). La mayoría de ellas incluyen un bolsillo pequeño para guardar nuestras pertenencias (las llaves, el móvil o incluso una barrita energética); pero dadas sus escasas dimensiones es difícil llevar más enseres en su interior.

Mochilas de hidratación (imágenes tomadas de camelbak.com)

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